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sábado, 30 de agosto de 2014

Sentirte solo una vez


—Bésame  —susurró cerca de sus labios —. Quiero sentirte, necesito pensar que eres  mío, aunque sólo sea por primera y última vez. 

Finalmente, las palabras retenidas tanto tiempo en su interior, brotaron de su garganta. Ya no había marcha atrás. En el reflejo de sus ojos podía ver la lucha que se debatía dentro de él, algo de asombro por escucharle decir aquello y algo más que no sabía definir. Dafne siempre logró disimular sus sentimientos. 
Nunca se atrevió a decirle lo que sentía. Las interminables noches imaginando sus besos, fantaseando con sus caricias y ahora le tenía tan cerca, apenas separados por milímetros. Podía sentir su dulce y cálido aliento sobre sus labios.

—Nunca pensé que… ¿por qué nunca me lo dijiste?
—Debía haberlo hecho —confesó Dafne apartándose un poco de él.
—Sí, me hubiera gustado saberlo. ¿Por qué ahora?


lunes, 25 de agosto de 2014

¿Me tienes miedo?


Bajó por el túnel largo y oscuro, miró hacia atrás para ver si alguien la seguía. Era muy tarde, se había asegurado que todo el mundo estuviera dormido en el castillo. Todas las noches que podía, bajaba para alimentar a la gente que estaba presa en las mazmorras. La mayoría eran mujeres y niños que por no pagar el impuesto que les exigía acababan en aquellas celdas lúgubres y frías.
Hoy estaba vigilando el extraño guardia, Joan, al que le faltaban dos dedos y al que había logrado ablandar el corazón. Le permitía pasar a escondidas sin contárselo al conde Richard. La gente ya sabía que tenía que permanecer en silencio cuando Elish conseguía visitarlos. Sacaban las manos de las celdas con ansiedad, implorando comida con la mirada. Algunos estaban hacinados, otros permanecían en celdas independientes, el olor y la humedad eran insoportables. Fue repartiendo todo el pan que tenía racionándolo lo mejor posible. Durante el día, intentaba guardar la comida que iban a tirar a la basura para dársela a ellos.

domingo, 24 de agosto de 2014

Capítulo 3

Tara aparcó el coche cerca del restaurante, había llegado diez minutos antes de la hora. Necesitaba tranquilizarse, no podía evitarlo, estaba nerviosa por la dichosa cita. Habían estado intercambiando mensajes durante toda la semana y finalmente habían decidido que esa tarde no tendrían sexo, solo hablarían. ¿Cómo era posible que le asustara más eso que tener relaciones sexuales con él?
No quería mentirle sobre su vida y no le quedaría más remedio que hacerlo si Damyan le preguntaba demasiado. Estaba cansada de esa situación: años atrás su vida había cambiado y desde entonces estaba huyendo, fingiendo siempre ante los demás ser quien no era… ¡Levaba tanto tiempo así! No quería, pero si no le quedaba más remedio, si él le hacía preguntas íntimas… tendría que mentirle.

Capítulo 2


Después de aquel intenso momento que habían vivido, de nuevo estaban viendo la película. Él agarraba su mano y, de vez en cuando, acariciaba sus dedos. De no haber sido por el calor que seguía teniendo su cuerpo y porque todas sus terminaciones nerviosas estaban en tensión, haciendo que se sintiera sensible y receptiva, Tara habría pensado que nada de aquello había ocurrido.
La situación no era muy cómoda. Ahora que ambos habían saciado sus instintos quedaba el «después». No sabía ni su nombre, ni si se volverían a ver; y solo pensar que no podría tocarlo de nuevo la angustiaba de una forma que no comprendía. Todo lo que envolvía a este hombre hacía que se sintiera extraña, salvaje, confusa y excitada. Demasiadas sensaciones juntas.
En la pantallaapareció la palabra que en ese momento más temía: «Fin». No podía evitar preguntarse si era también el «fin» de todo aquello. Tara decidió ser ella quien pusiera punto y final a esa situación. Le soltó la mano y se levantó para irse. Él la siguió. Percibía su arrolladora presencia en su espalda.
Salieron las parejas que quedaban y la soledad los rodeó a ambos en el pasillo del cine. Tara vio el cartel de los aseos y pensó que los utilizaría como excusa para escaparse de él:
—Bueno, encantada. —Se dio la vuelta y le dio un rápido beso en la mejilla. No le dejó decir nada más.
Sintió de nuevo su mirada clavada en la espalda mientras se dirigía al baño. La puerta se cerró y se acercó al lavabo. Se miró en el espejo, tenía las mejillas rosadas, el pelo algo alborotado y los labios levemente hinchados. No sabía ni su nombre y quizá nunca lo sabría. «Menuda locura», se dijo. Decidió que se lo tomaría como una fantasía, no le daría más vueltas. Acercó las manos a la cara para retirarse el cabello y el olor a él le atravesó el pecho. Se había quedado impregnado en sus manos y Tara se las acercó al rostro e inhaló su aroma, cerrando los ojos, como si así pudiera absorberlo más profundamente. Tan sexy y masculino. Le hubiera gustado retener ese olor para siempre.

Capítulo 1

Tara estaba comprobando la cartelera. Había una película que le llamaba bastante la atención, y recordó que el tráiler le había parecido muy interesante, pues se trataba de una mujer que se iba cargando a los tíos por una cuestión de venganza. Podía parecer la típica película, pero siempre le habían gustado las mujeres fuertes e independientes.

Sonia todavía no había llegado y tampoco le cogía el teléfono. Tara estaba un poco nerviosa porque faltaba menos de media hora para que empezara la película, aunque, pensándolo bien, tampoco le importaba mucho no verla. A su amiga solían gustarle las romanticonas, y aunque ella no tenía nada en contra de ese género, esta en concreto tenía pinta de ser bastante dramática. No sabía por qué se empeñaban en hacer películas así, ¿qué tenía de bonito que al final se separaran o que los protagonistas lo pasaran fatal? Bastantes cosas malas había en la vida real como para verlas también en el cine.


En ese momento sonó el teléfono:

Acerca de mi

Nací en agosto, en pleno veranito, quizá es por eso que odio el frío. Admiro a la gente que intenta superarse en la vida, que trata de crecer como persona y superar sus miedos. Procuro aplicar esto en la mía.
Viví en Dublín durante dos años, sin tener ni idea de inglés, dejando el trabajo que tenía y, aunque me asustaba mucho, fue una de las mejores experiencias de mi vida.
Desde que era  muy pequeña tenía un diario, ahora lo leo y me da la risa con las tonterías que escribía. En la adolescencia comencé a leer muchísimo y todavía sigo devorando los libros. Mis favoritos son los que tienen varios géneros juntos, suspense, intriga, amor, erotismo. Aunque desde hace tres años, más o menos, comencé a leer romántica paranormal y  erótica y es un no parar.

Desde pequeña he escrito cosas, pero nunca  le había dado realmente importancia, los tenía guardados en un cajón, hasta que un día, decidí escribir una novela. Empecé sin tomármelo muy en serio, pero mis amigos y mi pareja, me animaron a seguir.


En 2014, en el II Certamen Literario de esta misma editorial volvieron a seleccionar  dos de mis relatos “El castigo” y “La proposición” en la antología 152 Rosas Blancas.


En septiembre de 2014 participé en el concurso de microrrelatos eróticos de  “Sensaciones y sentidos” que convocaba Diversidad Literaria, en el que fue seleccionado mi relato.


He participado en varias Antologías; Susurros de invierno,  Summer romántico y Besos de Cupido.


Autopubliqué  "No he acabado contigo" y después de un tiempo, logré publicar con la editorial Suma de Letras. En un principio era un relato y  gracias a los seguidores de las redes sociales —que me animaron a continuar la historia— la pasión de Tara y Damyan se convirtió en novela.

En 2015 he autopublicado “El baile del cazador” una historia en la que mezclo varios géneros, sobre todo novela negra y erótica. Intriga, erotismo, baile, romance…

Mis citas favoritas:

“Cree en ti mismo con tanta fuerza, que el mundo no pueda evitar creer en ti también”

“Aquellos que creen en la magia, están destinados a encontrarla”

Reseñas '150 Rosas'

Os dejo varias reseñas del libro "150 Rosas". Para leerlas, pinchad en el nombre de los blogs donde están ubicadas. Gracias.

Entre el odio y el deseo

     
       
Se despertó exhausto y excitado, tenía una fuerte erección. Había vuelto a soñar con ella, la volvía a tener entre sus brazos, casi la estaba obligando a besarle y ella respondía a sus caricias. Era absurdo, no sucedería nunca, ¿por qué en sus sueños la deseaba de aquella manera tan imperiosa? y sin embargo en el día a día...


 No soportaba su forma de hablar, su intensa mirada. Para él solo era una arpía, una víbora que debía tener lejos. Por el contrario, en sus sueños, podía llegar a respirar su envenenado aroma, sentir su gélida y suave piel, su viperina mirada azul. Se increpaba así mismo solo por pensar en ella de esa forma.

Algo más que un sueño

Se despertó sobresaltada, de nuevo el mismo sueño recurrente. Cada vez eran más nítidos, más fuertes. El sudor perlaba su frente, el deseo insatisfecho le recorría el cuerpo. ¿Quién era él? Al principio todo era demasiado borroso y confuso, pero poco a poco, iba siendo capaz de apreciar más detalles.

El sueño siempre comenzaba de la misma forma. Veía a una mujer vestida de blanco, con un libro en la mano, al fondo unas esculturas esbeltas y alargadas.

En ese instante desaparecía, sentía una presencia en su espalda que la observaba y, sin poderlo evitar, comenzaba a temblar. Después de aquello el sueño podía continuar de formas muy distintas, pero cada noche que pasaba iba subiendo la intensidad de sus caricias y el anhelo era mayor.

miércoles, 13 de agosto de 2014

El reto

Oculto entre los arbustos, podía observar su maravilloso pecho. No se había puesto sujetador, como a él le gustaba, los pezones se apreciaban duros y ansiosos por ser tocados. Ella sabía que es lo que iban a hacer allí, él pensó que no se atrevería. Cuando se lo propuso creyó que se negaría, pero era más valiente y decidida de lo que nunca imaginó. No dejaba de sorprenderlo.   
    
   Le volvía loco, le cautivaba su forma de ser, fuerte, intensa y extremadamente curiosa. El sexo se estaba volviendo cada día más adictivo a su lado. Su cuerpo seguía siendo una droga para él.

Se encontraba apoyada en un árbol, rodeada por las anaranjadas hojas del otoño, los rayos del atardecer se reflejaron por un momento en su pelo azabache, el cielo estaba algo nublado y presagiaba tormenta. Era increíblemente hermosa y él ya no podía esperar para tenerla, tocarla y poseerla de la forma en la cual quería hacerlo.
   
    Volvió a comprobar, que en la solitaria zona del parque no había gente, a lo lejos observó un cartel de publicidad que le pareció especialmente erótico. Se apreciaba la espalda de una mujer con un hermoso tatuaje dibujado en su espalda, llegando hasta las nalgas.  
 
 
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